Muestra de lecturas y aplicaciones de psicoestética

CONSEJOS PSICOESTÉTICOS PARA MOTIVAR A GRUPOS HUMANOS

Reflexiones de Carles M. Espinalt extraídas de su asesoría.

  • «Si tomamos al hombre simplemente como es, los hacemos peor; pero si lo  tomamos como debe ser, hacemos de él lo que puede llegar a ser», decía  Goethe.
  • Reflexionar antes de motivar y hablar. No hay nada peor que pensar en voz alta  cuando se dan órdenes o se pretende motivar. No improvisemos. La motivación requiere planificación.
  • Es necesario plantear objetivos en los cuales todo el mundo pueda encontrar o  intuir una promoción personal. La vivacidad de un grupo también yace en la  motivación personal de cada uno de sus miembros.
  • La moral de victoria es imprescindible. No basta con ser combativo. Nadie se  vincula de forma decidida con personas de las cuales se sospecha que no les  acompaña el éxito. 
  • Saber predicar con el ejemplo, pero encontrar el tono y el momento oportunos  para poder causar el impacto. No nos puede fallar el carácter ni el sentido de la  oportunidad.
  • Para ser persuasivos hemos de estar seguros de lo que creemos. Convencer  requiere entusiasmo. Las medias tintas no son motivadoras.
  • La rigidez tampoco motiva; tan solo la flexibilidad resulta un estímulo positivo.  Hay que sumar voluntad, inteligencia y sentimientos en un bloque compacto si  de verdad queremos motivar.

 

El pueblo quiere pastores

Analicemos hechos de la vida sociopolítica de un pueblo o comunidad.  Normalmente, entre cargos políticos, profesionales y voluntarios se desarrolla una  costosa y significativa labor que se convierte en el soporte de las relaciones  sociales, con un cierto grado de culturización. Podemos decir que hay personas, con cargo o sin él, y unos procesos de gestión que facilitan unas comodidades en el día  a día. Sin embargo, en todos estos procesos suele faltar la visión y el ejercicio de la figura  del pastor. ¿Qué papel desempeña el pastor? Según Carles M. Espinalt, el pastor  debe ser consciente de lo que representa, debe guiar el rebaño con habilidad, elegir los mejores pastos, conocer el papel de cada oveja, luchar contra el lobo, animar al  rebaño y no sacrificar a ninguna de sus integrantes en vano. Si esto nos parece correcto, también nos los parecerá que todo dirigente social,  educador y adulto en general incluya en una parte de su discurso público este  mensaje: «haremos esto porque favorece la potenciación de estos valores.  Y lo  hace por este motivo y este otro». Ofreciendo explicaciones y con la pedagogía que  responda debidamente a la dignidad y al potencial de realización de su comunidad. Todo ello llevado a cabo de forma democrática y sin manipulación alguna es algo  que no suele darse. La realidad es que son pocos los que se responsabilizan de  mejorar y los que se muestran preocupados por las consecuencias pedagógicas y  sociales de sus actos. El pensamiento predominante es que ya está bien que los  mecanismos organizativos vayan funcionando y que el pueblo ya irá evolucionando.  La mediocridad y el conformismo están extendidos, pero no pasa nada. Inmerso en  este ambiente, el pueblo se lamenta :«no me gusta, votamos y pagamos para que  quien nos guíe nos guste y nos haga mejorar, no para que nos den un mal ejemplo o  nos hagan perder el tiempo. Queremos buenos pastores».   Recuerdo otra lección del maestro, que decía «mantener a la gente desinformada  crea ignorancia y desconcierto, mantener a la gente mal informada crea ignorancia  maléfica, y mantener a la gente bien informada crea iniciativa, formación y  carácter».  Actualmente el pueblo, impotente, permanece resignado y mudo de angustia. A  menudo hay quien levanta la vista hacia el cielo y dice a sus semejantes: «que yo  tire adelante y los demás, ¡ya os apañaréis! No me pidáis mi apoyo, que de vosotros  no me fío ni un pelo». ¿Qué intereses ocultos son los que prevalecen y lo continuarán haciendo, y nos  convierten en un pueblo tan mal dirigido?  Hablando en confianza con mis  asesorados, les decía: «es mucha la gente que tiene muy interiorizado este  proceder de falso relaciones públicas, de embaucador y de mal director. Lástima  que hayan sido educados así. Usted tiene voluntad suficiente para triunfar de  acuerdo con el modelo de la figura del pastor. Usted puede ser un nuevo dirigente,  mucho más adecuado a la próspera Catalunya del futuro. Está muy arraigada,  aquella manera de hacer las cosas. Tanto, que me da miedo. En procesos tan  importantes como el reto de ofrecer lo mejor de mí mismo, no puedo guiarme por  este tipo de principios. Si no se produce un proceso de mejora y perfeccionamiento  personal y profesional, podemos tener una Catalunya independiente pero con  grandes dificultades en su progreso».  Y la respuesta era algo así como: «mire, si le parece, iremos hablando para ir  reflexionando sobre esto de la psicoestética. Es un concepto que he encontrado en  ninguna parte. Veo que es algo muy catalán y de gran utilidad para avanzar en mis  proyectos. Me da sensatez para los nuevos tiempos, me sirve de mucho. No quiero  darme cuenta, cada vez que me pare a examinar qué he hecho en la vida, de que  he desconsiderado la figura del buen pastor y una psicología más acertada».

Pere Masó

VOLVER AL MENÚ